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San Salvador 09 de junio de 2017. El Dr. Rolando Masis, Director de Vigilancia Sanitaria del Ministerio de Salud dio a conocer Aviso por incremento de Infecciones Respiratorias Agudas (IRAS) detectado por el Sistema de Vigilancia de Alerta Temprana (SAT).

El funcionario aclaró que el país no se encuentra en este momento en epidemia, sino en un momento de seguridad de acuerdo con los corredores epidemiológicos.

Desde la semana epidemiológica SE-21 (del 29 de mayo al 2 de junio) se alertó al Sistema Nacional de Salud, SNS, agregando información adicional al Boletín Epidemiológico Semanal dirigido a los prestadores de servicios de salud para concientizar sobre la importancia de incrementar la vigilancia y abordar de manera integral los casos en el primer nivel de atención, hospitales y dictar medidas de promoción de la salud, entre otros.

También explicó que esta SE-22 (del 5 de junio al 9 de junio), “según nuestros modelos matemáticos predictivos, geoposicionamiento, índices epidémicos y corredores epidemiológicos tenemos un patrón de datos que ha sobrepasado lo esperado durante una semana de evolución”, lo que permite adelantar con base en la velocidad de aparecimiento de nuevos casos, y si no se toman las medidas del caso, que en las próximas semanas se podría pasar de zona de seguridad a epidemia.

El SNS ha sido notificado y ahora se informa a la población que el Laboratorio Nacional de Referencia identificó la circulación del virus AH3N2, gracias a la vigilancia centinela que se desarrolla en 7 hospitales y 10 Unidades Comunitarias de Salud Familiar, UCSF. Los grupos más afectados son niños y niñas menores de 4 años, y las personas adultas mayores de 60 años.

Esta situación no es exclusiva de El Salvador, es de todo el continente debido a las lluvias, humedad y cambios bruscos de temperatura, condiciones propicias para desarrollar este virus.

Por su parte, el Dr. Eduardo Suárez, Director de Enfermedades Infecciosas del MINSAL, recomendó el cuido a las personas con edades en los extremos de la vida, niñez y adultos mayores y la aplicación de la vacuna contra la influenza, iniciada hace dos semanas con alrededor de un millón de dosis; no automedicarse y tomar abundantes líquidos y acetaminofén.

Le recordamos a la población que la influenza es una enfermedad respiratoria aguda de origen viral que constituye un problema de salud pública. Se propaga rápidamente en forma de epidemias estacionales. En países tropicales como el nuestro el virus de influenza circula durante todo el año con especial énfasis durante la época lluviosa, mientras que en los países con climas templados las epidemias estacionales se producen sobre todo durante el invierno.

Se transmite de persona a persona por contacto directo, especialmente por medio de gotitas que se forman cuando una persona enferma tose o estornuda y por contacto indirecto con objetos contaminados; las manos desempeñan un papel importante en este tipo de transmisión. El período contagioso abarca desde un día antes de la aparición de los síntomas hasta tres a siete días después. El período de incubación del virus es de uno a cuatro días.

Las personas con mayor predisposición a sufrir complicaciones son niños menores de 2 años, adultos mayores de 60 años, embarazadas, personas con enfermedades crónicas como hipertensión arterial, diabetes mellitus, obesidad, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, inmuno supresión, enfermedad renal crónica, entre otras.

El llamado a la población es que cumpla las siguientes recomendaciones: 1. Lavado frecuente de manos, especialmente antes y después del contacto directo con personas enfermas, o después del contacto con sus artículos personales. 2. Personas con cuadros agudos de fiebre y tos deben evitar ir a los lugares de trabajo y/o lugares públicos hasta que desaparezca la fiebre (uso de mascarilla). 3. Acudir tempranamente a los establecimientos de salud para recibir atención oportuna. 4. Vacunarse contra la influenza estacional, con el objetivo de prevenir enfermedad severa y reducir la mortalidad. 5. Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar; usar pañuelos de papel para contener las secreciones respiratorias y posteriormente desecharlos. 6. En los ambientes educativos y laborales se debe activar el funcionamiento de los filtros para la prevención de brotes de enfermedad respiratoria aguda.